Lo vivido te alegra y alimenta el alma. 

Vivir la “Semana Santa” en Sevilla fue MARAVILLOSO.

No se necesita ser muy religioso para sentir la PASIÓN con que la vive el pueblo andaluz. 

Dejamos maletas en el hotel y decidimos dar una vuelta por los alrededores, andando llegamos al Barrio Santa Cruz. 

Conforme fuimos avanzando, se nos hizo muy extraño ver “ríos” de gente que caminaban muy a prisa, en una misma dirección. 

¡De verdad que eran cientos!  

Niños, jóvenes, señoritas, abuelos, familias enteras, hombres de traje y corbata, mujeres con vestido de seda y abrigo de lana, niños muy bien peinados, niñas de vestido y cuellito de tira bordada ¡TODOS GUAPÍSIMOS! Pareciera que todos habían sido invitados a la misma fiesta. 

Ni tarde ni perezosa y MUY INTRIGADA me acerque a una señorita:

– Disculpe buenas tardes, una pregunta: ¿usted sabe a dónde van todos tan guapos y con tanta prisa?

– ¿CÓMO QUE A DÓNDE? ¡SI ES SEMANA SANTA!

¡Imagínense esa contestación, con tonadita españolada! me dio un poco de vergüenza la ignorancia, la señorita lo notó de inmediato, y a prisa me dijo que estaba a punto de pasar por la calle del Águila la Procesión de “San Esteban”  

Corrimos a encontrar a encontrar la calle. 

Era un verdadero laberinto y un mar de gente, pero finalmente llegamos, pues TODOS íbamos al mismo lugar. 

A lo lejos comenzó a escucharse solemnemente el sonido de trompetas y tambores, abriéndole paso al Santísimo, a la Vírgen y a los de Capirote. Se me erizó la piel, se me hizo un nudo en la garganta y me descubrí con los ojos llenos de agua, definitivamente no era la única. Éramos cientos los que estábamos emocionados. 

“Vivir la Semana Santa en Sevilla fue MARAVILLOSO”


Nadia Piñera 

Marzo 2018